sábado 24 de abril de 2010

Un resumen de la vida


"Soy viejo, conservo veintiséis dientes, quiero tres comidas al día, dos habitaciones y tiempo para estar solo. Lo demás me importa poco. No logro emocionarme ya con casi nada ni encontrar la emoción depositada en los grandes libros leídos en la juventud... Seguramente la vida es una cosa triste, pero he procurado hacersela agradable a quien tenía al lado."


Lo escribió a los 70 años.

Vivió hasta los 91.


miércoles 21 de abril de 2010

BOOK, la última tecnomaravilla!




"Hola. Presentamos el nuevo dispositivo de conocimiento bio-óptico organizado..."

Bienvenido a la era que transformará tu manera de entender el mundo.

(visto donde Jaio, la espía, Sin que sirva de precedente)


sábado 17 de abril de 2010

Escribir el dolor


"No se puede escribir como Pessoa o Kafka y aspirar a publicar eso en vida. El sufrimiento y el dolor verdaderos exigen el anonimato o la muerte. ¿Cómo creer a Kafka después de haberlo visto en la Feria del Libro firmando ejemplares? ¿Qué pensaríamos de Caeiro si le sorprendiéramos en el Palacio de Oriente en una recepción?"
(Andrés Trapiello, El gato encerrado)



martes 13 de abril de 2010

domingo 11 de abril de 2010

Concha cita a su tío Federico: "No me encontraron"




El otro día tuve la suerte y el honor de conocer a Concha, la sobrina de Federico García Lorca. Hija de Manuel Fernández Montesinos –último alcalde republicano de Granada– y de Concepción, hermana del poeta, nacerá sólo unos meses después del asesinato de su padre y de su tío, fusilados ambos en agosto del 36, con pocos días de diferencia.

Al acabar la guerra civil, su familia se traslada a Estados Unidos. Vivirán en Nueva York durante la década de los cincuenta. Demasiado niña para recordar lo que dejó atrás, Concha regresa a España con 17 años para estudiar arquitectura. Se casa con el director de cine aragonés Antonio Artero, todo un carácter. Hoy vive en Madrid, con sus dos hijos.

Concha es una mujer menuda, dulce y discreta; culta y divertida, amiga de sus amigos, levemente interesada en los asuntos de la actualidad pero con esa actitud entre distante y educada propia de una liberal americana.

En un momento de la velada, con la mayor delicadeza, le pregunto su opinión sobre el circo político-mediático montado en España en torno a la búsqueda de los restos de su tío.

Me mira y sonríe: "El ya sabía que no lo encontrarían; lo había anunciado, incluso lo tenía escrito".

Ante mi cara de extrañeza, pregunta si tenemos en casa un ejemplar de Poeta en Nueva York. Buscamos en las estanterías. Encontramos las Obras Completas de Aguilar. Ahí está, página 475. Concha lee los versos finales en voz alta:

Cuando se hundieron las formas puras
bajo el cri cri de las margaritas,
comprendí que me habían asesinado.
Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias,
abrieron los toneles y los armarios,
destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro.
Ya no me encontraron.
¿No me encontraron?
No. No me encontraron.
Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba,
y que el mar recordó ¡de pronto!
los nombres de todos sus ahogados.


domingo 4 de abril de 2010

Cuatro años de ya me gustaría



Cuatro años blogueando: 966 entradas en 1.460 días, a razón de 0.66 post diarios –día sí, día no– desde abril de 2006.
Bajando el ritmo de publicación.

Resumen de las estadísticas: 396.233 páginas vistas, una media de 201 visitantes únicos al día, 39 fieles returning visitors. Comentaristas menguantes y en franca desbandada hacia Caralibro desde hace un año.

Pruebo a instalar widget de seguidores, abajo a la derecha; sin saber muy bien para qué sirve.


viernes 2 de abril de 2010

Sábado de Gloria en Barcelona, 1921



"Era sábado de Gloria y una de esas raras noches del año en que la animación en las calles es superior a la del día. Tras el ascetismo y silencio de los días anteriores de Semana Santa, en los que incluso se prohibe la circulación rodada, la ciudad renace. Me adentré por el paseo del Borne, a la sombra gótica de Santa María del Mar, y atravesé luego la reluciente Vía Layetana para internarme en los antiquísimos y algo tenebrosos callejones de piedra que llevan a la plaza del Ayuntamiento. Era una cálida noche de primavera y yo deambulaba por las callejuelas invadidas por familias enteras, parejas amarteladas y desocupados de todo pelaje, dejándome llevar por la marea humana y alimentando un punto de melancolía."
Así eran las Semanas Santas en la Barcelona convulsa, aristócrata y pistolera de los años veinte del siglo XX. Las he revivido 90 años después, en las páginas de Una heredera de Barcelona, la primera novela de Sergio Vila-Sanjuán (que no su primer libro).

Una deliciosa crónica novelada de 318 páginas en las que Pablo Vilar, el protagonista y narrador, aprovecha las oportunidades que le brinda el relato para ilustrar al lector con valiosas informaciones sobre la sociedad catalana de aquellos años turbulentos: desde la huelga de tranvías y el funcionamiento de redacciones periodísticas y tribunales de justicia, hasta los rituales festivos de la aristocracia de Pedralbes o las peculiaridades del movimiento libertario en la Comunidad del Sol. Con dos tramas paralelas, una cercana, más próxima a la novela negra, y otra de fondo, histórica y necesariamente fatalista; pero sin maniqueismos ideológicos y con aquel alarde de tolerancia racional y un punto romántica que también debió distinguir a nuestros compatriotas más ilustrados, lamentablemente escasos, del primer tercio del siglo XX.

Auténtica novela de periodista, fresca, amable, documentada, construida a partir de papeles y manuscritos familiares del propio autor y, quizás, con ayuda de la hemeroreca online de La Vanguardia. Con sabrosos retratos de personajes de la época, desde el conde de Güell hasta Alfonso XIII.