viernes, 21 de mayo de 2010

Nuestro cerebro es un kluge




O sea, un apaño evolutivo. O también: un parche, un remiendo, una chapuza, un arreglillo...
"Allí donde Shakespeare vio raciocinio infinito, yo veo otra cosa, lo que los ingenieros denominan 'kluge'. Un kluge es una solución burda o inelegante –y, sin embargo, sorprendentemente eficaz– a un problema [...] El mundo de la ingeniería está lleno de kluges [...] La naturaleza tiende a generar kluges porque le trae sin cuidado si sus creaciones son perfectas o elegantes. Si algo funciona, se propaga. Si no funciona, se extingue. Los genes que dan lugar a resultados operativos tienden a difundirse; los genes que producen criaturas que no dan la talla tienden a desaparecer; todo lo demás es metáfora. Lo que cuenta aquí es la idoneidad, no la belleza [...]"
"Nadie pondría esto en duda por lo que se refiere al cuerpo, pero por alguna razón, cuando se trata de la mente, muchos piensan que hasta ahí podíamos llegar. Sí, de acuerdo, mi espina dorsal es un kluge, quizá mi retina también, pero ¿mi mente? [...]"
"En conclusión, la evolución no tiene que ver con la perfección; si, en cambio, con lo que el Nobel Herb Simon llamó 'satisfactorio', lo que obtiene un resultado y se conforma con él. Dicho resultado puede ser hermoso y elegante, o bien un kluge."
Atrapado por el libro de Gary Marcus que acabo de empezar a leer: Kluge. La azarosa construcción de la mente humana.

Estimulante y muy divertido.


lunes, 17 de mayo de 2010

Monstruosa memoria


"Tu memoria es un monstruo; tu te olvidas, ella no. Sencillamente archiva las cosas. Te guarda las cosas, o te esconde las cosas, y las evoca para ti a su antojo. Tu crees que tienes memoria, pero ella te tiene a ti!"




sábado, 15 de mayo de 2010



"No son estos tiempos para lectores de un solo periódico"


(Santiago González, en su blog)



jueves, 13 de mayo de 2010

La mejor ilusión óptica del año


¿Suben o bajan las bolas?

Otra percepción tramposa de nuestros ojos... que engañan a nuestro cerebro:




La explicación, en Muy Interesante.


miércoles, 12 de mayo de 2010

El Autorgedón: más autores que lectores


"En algún momento del año 2052 habrá en los Estados Unidos 148 millones de autores y sólo 129 millones de lectores".


Y ese día, por fin, llegará el temido Autorgedón, el instante apocalíptico en el que quienes escriben y publican libros superen a los que sólo los leen... según la proyección cruzada de los datos estadísticos de la industria editorial norteamericana y los del número de personas que en aquel país confiesan leer al menos un libro al año.

(visto aquí, en Lulú, tras la lectura de Gabriel Zaid)


jueves, 6 de mayo de 2010

Descubriendo Alquézar



A 45 kilómetros de la ciudad en que nací; a 21 de donde pasaba los veranos de mi infancia; a 57 del Juzgado donde me casaron por primera vez...

Resulta que Alquézar siempre estuvo ahí, pero ha tenido que transcurrir más de medio siglo para que yo lo descubriera
.

Mariano Altemir, ex alcalde y empresario hostelero, impulsó en los años 80 un proceso de rehabilitación modélico que ha transformado este pueblo medieval, entonces semiderruido y casi abandonado, en una de las maravillas del Prepirineo altoaragonés: gente de carácter, restaurantes para comer como en casa a precios muy razonables; turismo histórico y cultural; jóvenes deportistas extremos que descienden las aguas y cañones del Vero o escalan las quebradas y vías ferratas de Guara; una ruta del vino Somontano con cien bodegas para extraviarse un fin de semana de primavera...

Vamos, el sitio ideal para una epifanía catárquica.


miércoles, 5 de mayo de 2010

Félix de Azúa se despide

"Han sido tres años y medio, si no me descuento, los que he pasado junto a mis estimados lectores de El Periódico de Cataluña. Tras un repaso a las viejas columnas, me he percatado de lo mucho que ha cambiado, no sólo el país, sino el aire social que respiramos en común. Hace cuatro años la amenaza de ruina era tan sólo eso, una amenaza, de manera que el presidente Zapatero se podía permitir, con su habitual desenvoltura, acusar de antipatriotas a quienes hablaban de crisis económica. Esa fue la expresión que empleó. Tres años más tarde la ruina es absoluta y a día de hoy los más optimistas hablan de "recuperación" dentro de seis años. Seis años de política española son un siglo. Del actual elenco dramático, Zapatero, Rajoy, Montilla, Carod, no quedará nadie. Las quiebras traen cambios lentos, pero inevitables. El cuadro de actores que nos representa es de escasa calidad y será sustituido, quizás por chulos tipo Chavez, pero con un poco de suerte por gente sensata, esos técnicos que tanta falta hacen y que han sido despreciados por políticos ebrios de ideología. No hay nada peor que un político cargado de ideología y sin educación.

La ruina ha ido oscureciendo la vida en común hasta el punto de que la próxima campaña electoral está derivando nada menos que en un simulacro de guerra civil. De un lado los insensatos que usurpan el nombre del socialismo, del otro los corruptos que dicen ser populares. Ambos puro monigote, títeres sin cabeza, una densa necedad que pagaremos muy caro. En el caso catalán las cosas son aún peores y no merece la pena ni mencionarlas. Bastaba con leer los titulares de la prensa catalana tras la consulta independentista. No soy adulador, pero debo decir que el único diario que tituló con respeto de la verdad ("Pinchazo soberanista", decía) fue éste en el que escribo. Todos los demás mentían de un modo tan estúpido que uno se daba cuenta de que los editores consideran a sus lectores unos perfectos idiotas.

El estropicio es ya casi insalvable. Como he dicho otras veces, la deriva de España hacia el modelo italiano se acelera. En Italia votar es obligatorio y no se nota el hartazgo de los civiles, pero aquí falta ya muy poco para que la abstención iguale al número de votantes. Da lo mismo, porque los políticos seguirán llenándose la boca con palabras que nunca han entendido como "democracia", "nación" o "libertad". Y no las han entendido porque nuestra clase política no es demócrata. No tiene ni la menor idea de qué quiere decir "democracia". Por eso no respetan a los partidos adversos sino que se empeñan en triturarlos y no creen estar en el poder para resolver los problemas de la gente sino para creárselos porque así lo exige la Causa. Sólo trabajan para su propio partido, como los empleados japoneses trabajaban para su empresa y la yakuza asociada. Así le ha ido al Japón.

El deterioro es supino. Ver cómo Montilla, un gris escalador de la burocracia de partido, condecora a los fiscales que calumnian a sus propios colegas de tribunales superiores es una imagen que remite a los tiempos de Franco cuando la lealtad al Régimen era lo único que contaba. Porque la desdicha es que este país ha regresado a su ser ancestral. La ruina económica nos está devolviendo al lugar de siempre en el tercer mundo. La ruina moral nos devuelve al escenario de toda la vida, el esperpento, la pornografía política, la canallada.

El sueño ha durado unos años, digamos que de 1982 a más o menos el cambio de siglo. Durante veinte años parecía que España podía convertirse en un país europeo. La gente olvidó los delirios señoritiles del desprecio al trabajo y, con la excepción de los liberados sindicales, comenzó a tomarse en serio la vida. De pronto ya no daba vergüenza trabajar e incluso querer trabajar más horas o más días. Los fondos europeos y una ola de optimismo que ilusionó a los españoles lograron un despegue prodigioso, mientras en el terreno político, con jefes de gobierno adultos como Suárez, González o Aznar, los adversarios no eran enemigos. La oposición podía ser dura, pero no era una chusma despreciable. La diversidad de ideas y opiniones, como en Europa, mantenía viva la libertad. En la actualidad la libertad es una excusa para sacar las navajas.

Este ambiente tabernario, que a mi modo de ver repugna a casi todo el mundo menos a los partidos políticos y a aquellos que viven de sus privilegios y subvenciones, tiene aspecto de ser duradero. No me imagino yo a los actuales padres de la patria preocupándose por los votantes, esos parias que han venido al mundo para pagar sus sueldos, viajes, negocios, comidas, amantes, coches, parientes, sobornos y trajes.

En estas circunstancias, la verdad, es inútil tratar de influir en la vida pública, así que me voy a los cuarteles de invierno a ver si logro hacer algo de provecho. Mil gracias por su atención y por su amabilidad".

(Permitan ustedes que me despida, publicado el lunes 3 de mayo, en El Periódico)


martes, 4 de mayo de 2010

Irán, modelo para trasplantes


¿Sabías que Irán –sí, esa nación bárbara y atrasada, ese epítome del Mal– es el único país del mundo que ha conseguido eliminar completamente las listas de espera para trasplantes de órganos, gracias a un sistema regulado de incentivos económicos que permite satisfacer plenamente toda la demanda de riñones trasplantables?

Yo no. Me he enterado leyendo algunas historias increíbles de apatía y altruismo en el libro que ayer te recomendaba, aquí mismo.

(Y, de rebote, este contundente artículo de Gary Tabarrok en el WSJ, El Mercado de la Carne >>)


lunes, 3 de mayo de 2010

Superfrikonomía


En 2005, un irreverente catedrático de Economía de la Universidad de Chicago, Steven D. Levitt (discípulo del Nobel Gary Becker), y un periodista de The New York Times, Stephen J. Dubner, se asocian y escriben un libro fresco, inteligente y provocador:
Freakonomics. Será todo un éxito.

Cinco años después han vuelto a la carga con Superfreakonomics, hábilmente subtitulado "Enfriamiento global, prostitutas patrióticas y por qué los terroristras suicidas deberían encargar un seguro de vida". Aunque esta segunda parte ha sido duramente criticada por sus aproximaciones heterodoxas y nada convencionales al tema del cambio climático, el libro vuelve a resultar muy entretenido y aporta puntos de vista originales sobre asuntos relacionados con la vida cotidiana del homo oeconomicus y sus impredecibles respuestas ante el incentivo.

Particularmente estimulantes me han resultado las reflexiones que se hacen, a partir de la página 101, sobre las dificultades para medir objetivamente la competencia profesional de los médicos de hospital. Con alguna divertida conclusión: "Es posible que acudir al hospital aumente ligeramente sus posibilidades de sobrevivir si tiene un problema grave, pero también aumenta sus probabilidades de morir si no lo tiene".