sábado 31 de julio de 2010

Defiéndete de los pesados telefónicos




Si tu también estás hart@ de las ofertas telefónicas indeseables, una auténtica plaga del verano 2010, deberías leer esta microsiervada de Alvy Ibáñez: "Cinco acciones efectivas (y divertidas) contra el telemarketing basura
".

(ddicated 2 my sista H.)

viernes 30 de julio de 2010

El mejor Savater


"Vuelve el Santo Oficio". Es el artículo mejor valorado y más enviado de elpaís.com, diario global en español, desde hace 36 horas. De momento, ya lleva 2021 votos:

"Por supuesto, no es el caso presentar argumentos a favor o en contra de mantener las corridas de toros, como suele decirse: quienes tienen que justificar la insólita medida son los que han decidido prohibirlas parlamentariamente. Hay gente a la que le gustan los toros y otros muchos que no han pisado una plaza en su vida o que sienten repugnancia por la fiesta: es la diversidad de los hijos de Dios. Pero que un Parlamento prohíba una costumbre arraigada, una industria, una forma de vida popular... es algo que necesita una argumentación muy concluyente. La que hemos oído hasta la fecha dista mucho de serlo.

¿Es papel de un Parlamento establecer pautas de comportamiento moral para sus ciudadanos?

¿Son las corridas una forma de maltrato animal? A los animales domésticos se les maltrata cuando no se les trata de manera acorde con el fin para el que fueron criados. No es maltrato obtener huevos de las gallinas, jamones del cerdo, velocidad del caballo o bravura del toro. Todos esos animales y tantos otros no son fruto de la mera evolución sino del designio humano (precisamente estudiar la cría de animales domésticos inspiró a Darwin El origen de las especies). Lo que en la naturaleza es resultado de tanteos azarosos combinados con circunstancias ambientales, en los animales que viven en simbiosis con el hombre es logro de un proyecto más o menos definido. Tratar bien a un toro de lidia consiste precisamente en lidiarlo. No hace falta insistir en que, comparada con la existencia de muchos animales de nuestras granjas o nuestros laboratorios, la vida de los toros es principesca. Y su muerte luchando en la plaza no desmiente ese privilegio, lo mismo que seguimos considerando en conjunto afortunado a un millonario que tras sesenta o setenta años a cuerpo de rey pasa su último mes padeciendo en la UCI.

¿Son inmorales las corridas de toros? Dejemos de lado esa sandez de que el aficionado disfruta con la crueldad y el sufrimiento que ve en la plaza: si lo que quisiera era ver sufrir, le bastaría con pasearse por el matadero municipal. Puede que haya muchos que no encuentren simbolismo ni arte en las corridas, pero no tienen derecho a establecer que nadie sano de espíritu puede verlos allí. La sensibilidad o el gusto estético (esa "estética de la generosidad" de la que hablaba Nietzsche) deben regular nuestra relación compasiva con los animales, pero desde luego no es una cuestión ética ni de derechos humanos (no hay derechos "animales"), pues la moral trata de las relaciones con nuestros semejantes y no con el resto de la naturaleza. Precisamente la ética es el reconocimiento de la excepcionalidad de la libertad racional en el mundo de las necesidades y los instintos. No creo que cambiar esta tradición occidental, que va de Aristóteles a Kant, por un conductismo zoófilo espiritualizado con pinceladas de budismo al baño María suponga progreso en ningún sentido respetable del término ni mucho menos que constituya una obligación cívica.

¿Es papel de un Parlamento establecer pautas de comportamiento moral para sus ciudadanos, por ejemplo diciéndoles cómo deben vestirse para ser "dignos" y "dignas" o a que espectáculos no deber ir para ser compasivos como es debido? ¿Debe un Parlamento laico, no teocrático, establecer la norma ética general obligatoria o más bien debe institucionalizar un marco legal para que convivan diversas morales y cada cual pueda ir al cielo o al infierno por el camino que prefiera? A mí esta prohibición de los toros en Cataluña me recuerda tantas otras recomendaciones o prohibiciones semejantes del Estatut, cuya característica legal más notable es un intervencionismo realmente maníaco en los aspectos triviales o privados de la vida de los ciudadanos.

En cambio no estoy de acuerdo en que se trate de una toma de postura antiespañola. No señor, todo lo contrario. El Parlamento de Cataluña prohíbe los toros pero de paso reinventa el Santo Oficio, con lo cual se mantiene dentro de la tradición de la España más castiza y ortodoxa".

Fernando Savater


miércoles 28 de julio de 2010

¡Ah, nuestra Historia!

"No frecuento las plazas de toros, como tampoco los lupanares, los platós de TV3 o, en general, todo establecimiento consagrado a zaherir a seres vivos a cambio de dinero. Sin embargo, de ese mi hábito privado no infiero la exigencia de proscribir la televisión nacionalista, o, por más ejemplo, que se le niegue a José Montilla gozar de su única afición conocida, a saber, la lidia de reses bravas. De distinto parecer, sin embargo, es el propio don José, que, lastres de un bachiller precario, presume en la tauromaquia la quintaesencia de lo español; de ahí el entusiasmo inquisitorial del Tripartito con tal de prohibirla en las treinta y ocho comarcas bajo su soberanía.

Un afán represor, el de la Generalidad, parejo a su complacencia con los llamados correbous, garrulo atavismo consistente en atormentar a algún astado para sádico goce de una turba, por lo común, beoda. Clamorosa asimetría moral, ésa tan suya, que deja al desnudo la tartufesca coartada humanitaria en el acoso al toreo. Por lo demás, y frente a lo que barruntan nuestros pequeños polpotistas, la anulación de las corridas supondrá una prueba, otra, de su suprema españolidad. ¿O acaso existe deporte más genuino de esta pobre península que el de prohibir? Así, contra los toros ya pugnó Jovellanos, que algo de español tenía. Y los prohibió Carlos III. Y Carlos IV ratificaría después el regio repudio a tal práctica.

Y hubo de ser un extranjero, José Bonaparte, quien los restituyese a la legalidad. Por poco tiempo. Pues al punto serían de nuevo proscritos en las Cortes de Cádiz. Contra el parecer de los diputados catalanes, procede recordar. Que de tal guisa replicó el clérigo murciano Simón López, ancestro de don Montilla en su fanatismo abolicionista, al ilustrado barcelonés Antonio de Capmany, gran defensor de la lidia: 'El rufián, la ramera, el idolatra, el comediante, el lidiador ó torero, el luchador ó espadachín, el alguacil de teatros, el flautero, ó guitarrista, ó lirista, ó baylarin, el sodomita, el libertino y licencioso, el charlatán ó histrión, el encantador y agorero, el que vive como gentil, el que frecuenta los espectáculos teatrales, las venaciones, ó toros, carreras y luchas... Ó dexen esto, ó no sean admitidos al bautismo, dice San Clemente'.

Prohibir, prohibir, prohibir... ¿Acaso cabrá ser más castizo?"

José García Domínguez

viernes 16 de julio de 2010

Una noche en El Bulli




EN LA TERRAZA, FRENTE A LA CALA MONTJOI:

Cañas de mojito y caipirinha
Empanadilla de nori
Fresa mimética
Nieve-fizz
Almendra-fizz con amarena LYO
Globo de gorgonzola
Cereza umeboshi
Camarón sobre algas
Aceitunas verdes esféricas
Americano
Cacahuetes miméticos
...

EN LA SALA:

Flor en néctar
Esponja de coco
Galleta de té
Canapé de jamón y genjibre
Sushi de médula y ventresca
Tartar de tuétano
Ceviche de almejas y calanchos
Cóctel de ceviche y almejas
Crema de caviar con caviar de avellana
Langostinos hervidos
Gambas dos cocciones
Almendra mimética
Shabu-shabu de piñones
Tiramisú de soja
Sopa de miso con sake
Alcachofa de rosas
Ortiguilla al té
Bocadillo de anguila
Abalone con panceta
Nem Thaï de pollo
Jugo de liebre con gelé manzana al casís
...
Estanque helado
Holadre de piña
Marshmallow de chocolate
Cristal helado con frambuesa
Moluscos de lichi y almendra
Morphings de chocolate


Hay más aquí, en el documental Un día en El Bulli. Y también, en forma de libro, aquí >>

martes 13 de julio de 2010

Agur




"Hay una cosa esencial que distingue a la mentira política: ha de ser efímera; le resulta imprescindible para poder ir ajustándose a las circunstancias, para avalar las dos partes en disputa, para adecuarse a todas las personas que ha de deslumbrar. Cuando se trata de describir las virtudes y los vicios de la gente, conviene, para cada caso, tomar como ejemplo algún personaje notorio del que sacar la semblanza.

Considerando la natural propensión del hombre a mentir y de las muchedumbres a creer, confieso no saber cómo lidiar con esa máxima tan mentada que asegura que la verdad acabará imponiéndose."(…)

Jonathan Swift, El arte de la mentira política (1712)



sábado 10 de julio de 2010

¿Orgulloso, de qué?


"Potser sigui un sentiment compartit pels humans el sentir-te orgullós del teu país. En el meu cas, he de reconèixer que algunes vegades m'he sentit orgullós de ser català; de la mateixa manera, suposo, que s'hi pot sentir un andalús, un murcià o un aranès. Però avui me'n sento menys que mai. I això que m'ho demanen una munió de presidents i institucions del meu país! Dec tenir buit el dipòsit de l'empatia social. Potser els molts anys d'il·lusions -millor seria dir fantasies- polítiques col·lectives i col·lectivistes, me l'han assecada. Sigui com sigui, la veritat és que ara no trobo motius per sentir-me orgullós d'aquest país. Puc sentir-me orgullós d'una classe política que vol aconseguir els seus objectius fent trampa? O és que no ha estat un parany el forçar unilateralment la modificació del pacte constitucional del 1978, que tant va costar aconseguir? Puc sentir-me orgullós que les institucions que em representen com a ciutadà de Catalunya no assumeixin la seva responsabilitat en el trencament constitucional que representa l'Estatut i que l'atribueixin sistemàticament a un imaginari feixisme espanyol? Vostès no ho sé, però jo no puc".




viernes 9 de julio de 2010

A mucha cortesía, mayor cuidado


"Si te hace caricias el que no las acostumbra hacer, o engañar te quiere o te ha menester."
Mateo Alemán,
en Vida del pícaro Guzmán de Alfarache, atalaya de la vida humana
(1599)


lunes 5 de julio de 2010

Los olvidados, un libro triste




Los libros recibidos se amontonan en la redacción, junto al ilusorio propósito de leerlos algún día. Pero no hay tiempo, ni ganas. Ni siquiera sabrías por dónde empezar.

A veces, un título, una portada, un detalle, llaman nuestra atención. Sacas el volumen del rincón donde lleva meses sesteando; lo ojeas, vuelves a leer solapa y cubiertas. Y el índice. Uhmm. Te detienes. Te enganchas. Te lo llevas a casa y lo devoras en un fin de semana.

Es lo que me ha pasado con Los Olvidados. Una tragedia americana en la Rusia de Stalin, del periodista británico Tim Tzouliadis.

El libro es triste. Y acaba mal. Cuenta la historia desconocida de las decenas de miles de estadounidenses que, a principios de los años 30 del siglo XX, emigraron a la Unión Soviética, la nueva patria de los trabajadores, en busca de la tierra prometida que la Gran Depresión
les había negado en América.

Viajaron en compañía de sus familias, atraídos por la utopía del comunismo; pero, sobre todo, huyendo del paro y la falta de oportunidades. Su historia es literalmente increíble: introdujeron e
n la URSS la pasión por el béisbol, la fiebre del jazz y las fábricas Ford. Utilizados al principio por la propaganda soviética, atrapados casi inmediatamente por el Gran Terror estalinista –cuya paranoia convertía a cualquier extranjero en enemigo–, abandonados por su propio gobierno, todos ellos acabaron detenidos, asesinados o desaparecidos en el gulag.

Gracias a un ingente trabajo de investigación –en los archivos estatales rusos y en los Archivos Nacionales de Washington, también en los de la NKVD– Tzouliadis ha logrado reconstruir las biografías, todas conmovedoras, de unos idealistas que, en su huida del imposible Sueño Americano, fueron tragados para siempre por la noche de la historia.

Prosa fluida, ágil relato, gran reportaje, cero ideología. Mucho más una cronica periodística que un ensayo histórico. Por eso ganó el premio Longman History Today en 2009.