Si todavía no has visto Origen, te la recomiendo vivamente. Es un artefacto de entretenimiento casi insuperable: divertido, inteligente, visualmente poderoso, emocionante, ambicioso, hipnótico, original, intelectualmente estimulante y, finalmente, imperfecto.Algunos hablan de un nuevo género: el thriller noir surrealista. En cualquier caso, le da mil vueltas a la efectista pretenciosidad de Matrix y se atreve a explorar nuevos caminos para la ciencia-ficción cinematográfica.
La única pega: que los sueños tan ordenados y arquitecturales de Christopher Nolan -magistral autor de Memento– tengan más que ver con un mecanismo de relojería que con los universos oníricos de Borges, Lynch, Freud o Buñuel. Lo negro, lo oscuro, lo profundo, lo innombrable... son sustituidos aquí por la (mucha) acción y la (poca) filosofía de bolsillo.
O quizá sea ese el único modo de encadenar un guión milimetrado y complejo (si tu también estuviste a punto de perderte, pincha arriba, aplica la lupa y bucea en los cinco niveles de la trama).
Y aquí, el trailer de la cosa:


