lunes, 10 de septiembre de 2007

El síndrome de Frankfurt


"El agobio, la soledad, la fatiga... y la sensación de que uno se está perdiendo lo realmente importante". Son los síntomas inequívocos de lo que Sergio Vila-Sanjuán denomina El Síndrome de Frankfurt, una perturbación tan intensa como pasajera que ataca a quienes asisten a la gran Feria del Libro que cada otoño se celebra en la capital del Main; ya sean editores, autores, agentes literarios, periodistas o simples visitantes.

Es también el título de su libro, cuya traducción castellana ha presentado hoy Juan Cruz en la madrileña FNAC de Preciados. Son 150 páginas amenas, documentadas, reflexivas, que pueden leerse como un entretenido reportaje periodístico
o como una guía alternativa para forasteros primerizos. Sin eludir la polémica-brasa de la muy mermada y oficialista presencia catalana en la edición del mes que viene, y que Vila-Sanjuán resuelve con tanta diplomacia y seny como melancolía.

Impagables y muy divertidas las anécdotas que salpican el libro, algunas de primera mano; y no sólo culturales: desde la velada romántica de José Luis de Vilallonga con dos pilotos de la Luftwaffe travestidos; hasta las aventuras nocturnas de la agente literaria Mercedes Casanovas ahuyentando de su habitación a un beodo, y desnudo, Morgan Entrekin. Y es que en Frankfurt, en octubre,
"las habitaciones de hotel pertenecen a un universo moral distinto".

Parte del segundo capítulo (completo en PDF), AQUÍ>>

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Y por qué le han cambiado el título original (GUIA DE LA FIRA DE FRANKFURT PER A CATALANS NO DEL TOT INFORMATS/ Guía de la Feria de Frankfurt para catalanes no del todo informados)?

japa dijo...

Conozco gente que vive perennemente bajo ese síndrome: lo tienen todo para ser felices,pero no están a gusto, pasan por la vida como si alguien les hubiera estafado y se hubiera bebido la última cerveza de la nevera sin avisarles. Miran a la gente que está a gusto consigo misma como si formaran parte de una conspiración o una sociedad secreta a la que no les han dejado ingresar.

Yo me decanto por quererme mucho y disfrutar de todo lo que tengo a mi alcance. Si hay algo que me estoy perdiendo, peor para ese algo, que no me tendrá y no será pleno.