miércoles, 7 de mayo de 2008

Mucha en Madrit

Recorriendo las calles de Madrid me topo de repente con la mirada entre cursi y terrible de Medea suspendida de todas las farolas del centro. Un áspid-pulsera ciñe su muñeca. Del cuchillo que sostiene aún chorrea la sangre. Creúsa yace muerta a sus pies con la túnica envenenada.

Ah, qué recuerdos intensos de juventud art nouveau!

El mismo cartel colgaba, con 4 chinchetas, de la pared de mi monacal habitación de estudiante. Lo había pintado Alfons Maria Mucha en 1898 y representaba a la divina Sarah Bernhardt en su papel de la protofeminista y asesina múltiple de Eurípides. Aquellos ojos de mujer despechada me dieron más de un mal viaje. Supongo que se quedaron en La Floresta, Barcelona, años 70.

Neomodernista, hiperprolífico, autor de cuadros, carteles, vidrieras –incluso de un jabón que lllevaba su nombre–, Mucha fue no sólo pionero del cartelismo, la ilustración y el diseño gráfico, sino también uno de los primeros artistas en acercarse al mundo de la publicidad; o sea, una combinación de Andy Warhol y Jordi Labanda fin de siècle (XIX).

Ahora, el espectacular Caixaforum de la Villa y Corte expone su obra hasta el 31 de agosto. Horario ininterrumpido de 10.00 a 20.00 (los jueves, hasta la medianoche),
entrada gratuita. No excuses para no acercarse por este nuevo búnker del arte y, de paso, admirar el jardín vertical de Patrick Blanc.

3 comentarios:

Mudanzas Sánchez dijo...

Noooo!!!

Yo lo he visto, el cartel, hace menos décadas, por algún sitio.

japa dijo...

Esa exposición es una cita obligada para cualquier ilustrador que se precie. Aún recuerdo cuando vi por primera vez uno de sus carteles, el de "Medea" (obra interpretada por Sarah Bernardth). Pensé que quizás debía dejar de fingir que yo era dibujante para dedicarme a algo para loq ue sí estuviera dotado, como sexador de pollos o colombofílico, porque viendo esa maravilla tuve muy claro que no tenía derecho a llamarme ilustrador, tan sólo vil pintamonas.

Coñas aparte, aría una pierna por ser capaz de sacar unos trazos la mitad de limpios y elegantes que los de cualquiera de sus obras.

A título de anécdota, mucha gente (yo entre ellos) asocia inmediatamente el nombre Alfons Mucha y el ArtNouveau a la Barcelona de principios de siglo. Supongo que , como yo, se debieron sorprender mucho al descubrir que el señor Alfons era originario de Moravia y se sentía llamado a sacudir el alma eslava con su arte.

Anónimo dijo...

parece que la que esta cayendo nos pone nostalgicos, algo impresionable parece al hacer su confesion,un gran creador que te hacia ver otros mundos, yo estuve sentada a sus pies.