sábado, 30 de agosto de 2008

De hombres, mujeres y novelas entretenidas

Suecia en 2004. Un periodista cuarentón, honesto, idealista y mujeriego. Una hacker sociópata. Una familia de alcurnia altamente disfuncional. Una conspiración racista. Un gran financiero sin escrúpulos. Unas flores secas enmarcadas. Un asesino en serie. Un montón de chicas asesinadas...

Una novela-trilogía de títulos ingeniosillos (próximas entregas: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire). Un autor novel de pasado radical trágicamente muerto antes de publicar. Unas primeras 50 páginas absorbentes. Un libro que se está promocionando casi solo, boca a boca...

Todo esto y poco más (que ya es muchísimo) es Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson. Si te gusta el género negro moderno, te la recomiendo. Ha sido la novelica del verano de 2008.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo nunca llamaría "mujeriego" a Kalle Blomkvist.

Sería más bien el típico "amigo de las mujeres". Siempre son ellas las que le eligen, toman la iniciativa y le seducen. El se limita a dejarlas hacer. Siempre.

Y el truco funciona (tengo un par de amigos así).

komoloves dijo...

Es una supernovela, y de las mejores (sino la mejor hasta el momento) que me he leído. Hasta la primera mitad del libro es buena, pero la segunda es trepidante y absorbes páginas a un ritmo asombroso.

Coincido con Anónimo.

José Luís Romero dijo...

…En una ciudad tan populosa y cosmopolita como Barcelona en cualquier lugar hay broncas, en cualquier momento se comenten asaltos o te topas con borrachos al volante. Y la noche es otro país con otro idioma, donde predomina la palabra gruesa, el gesto seco y donde campan a sus anchas los pirados que se dedican a incendiar coches y contenedores para divertirse. A esas horas el peligro y la violencia aumentan exponencialmente, sobre todo en el centro. Por algo Las Ramblas se encuentra en el ranking de las diez calles más peligrosas del mundo…
…Otra cosa era el resto de la Plaza y sus aledaños, donde se movía otro tipo de ambiente. Un batiburrillo de gente de la más baja extracción se daba cita también allí. Los bancos públicos y los suelos estaban ocupados por una variopinta hueste antisocial: gente sin patria ni techo, pedigüeños, camellos, borrachos, drogadictos, liendrosos, feos y los más guarros de Barcelona y otras ciudades europeas se congregaban cada noche entorno al sembrado de terrazas más caras de la Barcelona cosmopolita, una milicia que había renunciado al amansamiento impuesto por el sistema y había asumido el extremismo social como forma de vida…
Extractado de SIEMPRE QUISE BAILAR COMO EL NEGRO DE BONEY M.

http://minovelanegra.blogspot.com/