sábado, 18 de octubre de 2008

Nietos de verdugos (cara o cruz)


"Quien se entrega con afán a la memoria llamada histórica o preconiza fervorosamente su cultivo suele exhibirse como un ser incorruptible que cumple con un deber casi sagrado. Parece obligado a recordar aquello que recuerda porque de lo contrario sería un monstruo. Sin embargo, esa clase de memoria no está reñida con el servicio a fines muy pragmáticos y prosaicos. En esencia, los beneficios que se siguen de su fomento son dos: escarnecer al adversario político a base de conmemorar crímenes perpetrados por quienes se supone son sus ancestros y aumentar el capital moral propio con el monto de virtud que suele proporcionar el parentesco con las víctimas o la identificación con ellas..."


(Es un artículo de Antonio Valdecantos, catedrático de Filosofía de la Universidad Carlos III de Madrid, autor de La Fábrica del Bien y La moral como anomalía; en El Mundo de ayer).


Y a continuación, "Ojalá que quede alguno vivo", de Salomé García, en Público:

"Sin ser habitualmente partidaria de la venganza, debo reconocer que deseo que siga vivo alguno de los dirigentes de Falange que busca el juez Garzón..."

La diferencia entre el pensamiento y el desahogo. Ustedes mismos.

Y que tengan buen fin de semana.


5 comentarios:

Aníbal Lector dijo...

"...Las políticas de la memoria se concibieron para hacernos creer que los nietos de los verdugos siempre son los otros y que los estragos de la Historia se curan con reparaciones, conmemoraciones y perdones, y en general con ceremonias de virtud..."

Guau. Con un par. Gracias x este artículo Lynx, no leo El Mundo.

Rata de Hemeroteca dijo...

<< El domingo día 10 de marzo del año en curso 1957, tuvo lugar en la Residencia Sanitaria “José Antonio Primo de Rivera” del Seguro de Enfermedad, la solemne constitución del Colegio Oficial de Graduados Sociales del Ebro, con capitalidad en Zaragoza

Los citados actos de constitución del Colegio comenzaron con una Misa del Espíritu Santo, que tuvo lugar en la Capilla de la Residencia y a la que asistieron con el Delegado de Trabajo D. WENCESLAO FERNÁNDEZ DE LA VEGA [...] El Sr. Delegado de Trabajo concedió la palabra al Sr. Arnaldos, quien dio cuenta de la labor realizada por las extinguidas Asociaciones de Graduados Sociales desde su constitución, de las Asambleas Nacionales celebradas y de las gestiones llevadas a cabo hasta la constitución de los Colegios de Graduados por Decreto de 22 de diciembre de 1950, resaltado el apoyo merecido del Excmo. D. José Antonio Girón>>

(Crónica del emotivo acto publicada en el boletín del Colegio de Graduados Sociales de Zaragoza. El tal Don Wenceslao era el papá de nuestra Estricta Dominanta MTFDLV)

Anónimo dijo...

Rata de hemeroteca, ¿qué tiene que ver una cosa con la otra? ¿Es obligatorio heredar las ideas o cada uno puede pensar como le venga en gana?

j.m.f. dijo...

El problema que sigui el jutge Garzón el que porti el sumari sobre les fosses de la Guerra Civil és que al final s'absolgui a Franco per una mala instrucció.

herbasco dijo...

El final es igual de luminoso. Artículo del mes, sin duda.

La mejor forma de piedad histórica consiste, sin embargo, en ver los horrores más despiadados como la secuela de algo que los nuestros tomaron como bueno y que muchas veces lo sigue siendo para nosotros. Mostrar con detalle el preciso momento y manera en que las mejores intenciones se precipitaron en el despeñadero de la crueldad es uno de los servicios más eminentes que el conocimiento del pasado puede prestar. Se trata, sin duda, de ejercicios tan difíciles y raros como desprovistos de rentabilidad práctica. Nunca fundarán una política viable ni una moral ejemplar ni una ciencia rigurosa, ni producirán tampoco placeres narcisistas ni contribuirán a la felicidad de nadie o al descrédito de terceros. No han sido frecuentes en el pasado y puede que tengan poco futuro, pero proporcionan la única manera decente de comprender el pasado humano. El hallazgo de que el mal no siempre surge del mal y de que puede haber un solo paso entre las razones más exquisitas y el horror más espantoso es la raíz común de la piedad y del conocimiento históricos, pero las políticas de la memoria se inventaron para asegurarse de que uno y los suyos están libres de dar ese paso.