domingo, 11 de enero de 2009

Somos tiempo

"Einstein demostró que formamos parte de un universo en desarrollo, y fundó así la cosmología moderna. Pero se aferró a la idea de un cosmos esencialmente intemporal, lo que resulta un error a la luz de la teoría del Big Bang, que bosqueja el escenario de un universo en expansión, dependiente del tiempo, donde aparecen nuevas estrellas que en un momento determinado desaparecen en agujeros negros. El intento llevado a cabo por Einstein de reunir todas las leyes de la física en una teoría del campo unificado, única y homogénea, se refleja en las concepciones de científicos actuales como Feynman o Hawking, para quienes la naturaleza es muy simple y puede describirse mediante un pequeño número de leyes de la mecánica clásica y de la mecánica cuántica, casi con una forma universal. Desde mi punto de vista, son restos de una ciencia del Ser que no funciona frente a la monstruosa diversidad de la naturaleza... Las grandes transiciones entre la materia y la vida son enigmas no resueltos, lo mismo que el origen y la evolución del universo... Abrigo la convicción de que la ciencia no puede abstenerse de tematizar los mecanismos del devenir y que en el siglo XXI llegará su auténtico desafío.
En otras palabras, mientras que la teoría de la relatividad de Einstein se basa en una geometría no euclidiana, la ciencia del devenir es más bien una ciencia del relato, totalmente comparable con L
as Mil y una Noches. Scherezade cuenta una historia; la interrumpe para contar otra todavía más bella la noche siguiente; y después otra más bella aún la noche posterior...
Aplicado a nuestra perspectiva: hay una historia cosmológica dentro de la cual se desarrolla la historia de la materia, que a su vez contiene la historia de la vida, de donde se deriva la historia del ser humano... En este sentido es posible hablar de un elemento narrativo, e incluso de la novela de la naturaleza que estamos empezando a descifrar"...

(Ilya Prigogine, "El hombre y la naturaleza son creaciones del tiempo")

Fascinado estoy con dos o tres capítulos de este libro-mosaico para diletantes recién publicado por Siruela: El libro de los saberes, de Constantin von Barloewen y Gala Naoumova; construido a base de conversaciones –como la citada arriba– con algunas de las cabezas más sugerentes de nuestro tiempo: Stephen Jay Gould, Samuel Huntington, Amos Oz, Raimon Panikkar, Edward Teller, Elie Wiesel...
(aunque, como suele suceder en estos megaproyectos culturales subvencionados y unescos, siempre se cuela algún cantamañanas en el índice).


2 comentarios:

José Antonio Peñas dijo...

habrá que hacerse con el libro, porque el caramelo del adelanto que nos ofrece Linx tiene muy buen sabor

Blanca dijo...

En este sentido es posible hablar de un elemento narrativo, e incluso de la novela de la naturaleza que estamos empezando a descifrar...

wow, la idea es fascinante. Gracias por este enlace, Sr. Lynx.