martes, 11 de noviembre de 2008

Cuánto es bastante


"In Catalonia the official policy of the Generalitat (the regional government), under both the nationalists (some of whom are really localists) and now the Socialists, is one of “bilingualism”. In practice this means that all primary and secondary schooling is conducted in Catalan, with Spanish taught as a foreign language. Catalan is also the language of regional government. A Spaniard who speaks no Catalan has almost no chance of teaching at a university in Barcelona. A play or film in Spanish will not be subsidised from public funds. “If we don’t make a big effort to preserve our own language, it risks disappearing,” says Mr Mas.

Catalan and Spanish are more or less mutually comprehensible. Not so Euskera, which does not belong to the Indo-European family of languages. The Basque government allows schools to choose between three alternative curriculums, one in Euskera, another in Spanish and the third half and half. But in practice only schools in poor immigrant areas now offer the Spanish curriculum. Despite these efforts, Basque and Catalan are far from universally spoken in their respective territories: only around half of Catalans habitually use Catalan and about 25% of Basques speak Euskera.

The nationalists’ linguistic dogmatism is provoking a backlash. Earlier this year Mr Fernando Savater, the philosopher, together with a diverse group of public figures ranging from Placido Domingo, a tenor, to Iker Casillas, Real Madrid’s goalkeeper, signed a “manifesto” in defence of the right of citizens to be educated in Spanish. They were denounced as “Castilian nationalists” in the Socialist press. But they touched a nerve. Many thoughtful Catalans believe that Catalan would be safe if it remained the language of primary schools, but that Catalonia would gain much by allowing a choice between Catalan and Spanish in secondary schools.

The argument about language is really about power. “The problem with nationalists is that the more you give them, the more they want,” says Mr Savater. What some of them want is independence; all of them use this as a more or less explicit threat to gain more public money and powers. The polling evidence suggests that no more than a fifth of Catalans are remotely tempted by the idea of independence. The figure for Basques is around a quarter, despite 30 years of nationalist self-government and control of education and the media, and despite the departure of around 10% of the population because of ETA’s violence, points out Francisco Llera, a (Socialist) political scientist in Bilbao..."

¡Como en los viejos tiempos! Tendremos que volver a leer la (buena) prensa extranjera para enterarnos –negro sobre blanco– de lo que anda pasando por aquí. Clarito y con perspectiva. Aunque ahora ya no sea vía el tocho Le Monde, sino en inglés.

("Cuánto es bastante", el artículo completo de The Economist sobre nuestros nacionalismos periféricos, publicado esta semana en un cuadernillo especial dedicado a España, está completo aquí>>).



5 comentarios:

Pep Autoodi dijo...

Jajaja, efectivamente don Lynx, como en lo viejos tiempos. En lugar de encajar las críticas, no ha tardado ni un día el Tripartito nacional-socialista en acusar a "The Economist de mentir e insultar": http://politica.e-noticies.cat/el-govern-acusa-the-economist-dinsultar-22742.html

¡Abajo la conspiración liberal-judeo-masónica!

Somos de pueblo, A TOPE

José Antonio Peñas dijo...

Al margen del contenido del texto, debo decir que em encanta la cubierta: un ejemplo excelente de cómo se hace una buena portada a la que casi le sobra el texto. A ver si aprendo.

M. A. dijo...

Llama la atención es el desparpajo provinciano con
que la Generalitat “exige disculpas” al semanario británico, en la calle
apenas desde 1843. ¿Qué clase de relación existe entre una institución
como la Generalitat y una publicación extranjera independiente? Mejor
aún, ¿qué clase de relación es la que la Generalitat cree instituir
mediante semejante pataleta pública? Es grotesco.

Anónimo dijo...

Espada hoy, en "El Mundo":

<< Se sorprende Mike Reid, redactor de The Economist, por la reacción del gobierno nacionalista a su informe sobre Cataluña. Dice: no es nada que no hayan escrito los periódicos. ¿Nada? Es mucho menos de lo que han escrito y escriben algunos (pocos) periódicos. Pero es letal para la Generalitat que The Economist legitime lo que este periódico, por destacado ejemplo. lleva escribiendo desde hace tiempo. Desde el punto de vista del gobierno nacionalista lo que escribe este periódico sólo sirve para redactar pancartas y eslogans minoritarios: y ha sido una muy desagradable sorpresa que uno de los grandes opinion makers haya decidido apoderarse de sus argumentos. La razón de que lo haya hecho es simple: para The Economist la verdad no está sometida al poder nacionalista.

La propia Generalitat, fruto de su incomparable tosquedad y de su burda obsesión dirigista, ha acabado dando la prueba del nueve de todo lo que la revista inglesa ha escrito y de lo mucho que se ha dejado por escribir. El periodista Reid se mostraba estupefacto ante el hecho de que se le hayan exigido disculpas. La estupefación sólo puede ser retórica: ni siquiera a un caballero inglés debe sorprenderle, por poco que haya investigado las formas y contenidos del gobierno nacionalista, esta reacción que tan bien describe uno de los adjetivos (copyrigth Muñoz Molina) del artículo. Caciquil, desde luego. ¿En qué otra fuente intelectual y moral que no sea el patético caciquismo puede inspirarse el gobierno nacionalista a la hora de negar frecuencias radiofónicas en nombre de Cataluña (así lo explicitó ayer en el parlamento don José Montilla ante la petición del diputado Rivera), o a la hora de protestar ante una empresa de comunicación privada en el mismo nombre de la patria mancillada? Brutos como caciques.

No querría acabar sin darle al periodista Reid una información que acaso le interese. La razón de que don José Montilla no hubiese querido recibirle en su viaje a Cataluña no es la que la consejera de Justicia, en funciones de portavoz, expuso con el candor peregrino del que duerme en cárceles y palpa las sábanas de burdeles –ambas cosas ha hecho la consejera a fin de procurarse titánicas experiencias de lo real. No es el trabajo, la razón. Entre las tareas obvias de don José Montilla está la de recibir al enviado de una de las grandes revistas universales, cuya difusión entre las élites rebasa el millón de ejemplares. No es el trabajo. Sólo es el miedo. A la calidad de las preguntas; pero, sobre todo, a la calidad de las respuestas>>.

Gracias por colgarnos el artículo, Lince

Anónimo dijo...

Y miren cómo reacciona el Tripartit, jaja:
http://www.lavanguardia.es/politica/noticias/20081114/53579171745/el-govern-prepara-un-plan-para-recuperar-la-imagen-de-catalunya.html