jueves, 15 de marzo de 2007

Hablando de libros...

Casi todos leemos por placer; y también conozco a quien lo hace por costumbre; y hasta por necesidad...

Se leen libros por afán de saber o deseo de comprender; con voluntad de aprendizaje y por hambre de conocimiento. Están los que sólo quieren aprobar un examen, quienes sucumben a la presión publicitaria del bestseller de turno y los que leen incluso para mejor ligar.
Hay frases tremendistas, tipo "un libro puede ayudarnos a soportar la muerte", y libros enteros que tratan de explicar la atracción del acto de leer. Y luego hay gente que no lee. En serio. Y sufren por ello. Al parecer, se sienten culpables por no hacerlo.

Por suerte para ellos, existen profesionales de la lectura espabilados y atentos. Como
Pierre Bayard. Este profesor de literatura parisino, de 53 años, ha arrasado Francia, Estados Unidos y muy pronto España (Anagrama) con un libro que, cínicamente, se titula Cómo hablar de los libros que uno no ha leído. Un canto al simulacro y la superficialidad para aplacar, según el autor, el remordimiento que sienten los no-lectores, sin tiempo o sin muchas ganas, pero que siguen valorando la "elegancia social" de la literatura. De paso, les proporciona herramientas aparentes para una conversación fluida, cool y aceptable en cenas, reuniones de amigos e incluso bares de moda.

P. D.
Por supuesto, NO he leido el libro. En mi descargo diré como el crítico y escritor inglés Sydney Smith, en cita erróneamente atribuida a Oscar Wilde: "Nunca leo un libro antes de hacer su reseña, podría influirme".


(Más, en We Want Media)

4 comentarios:

pilar dijo...

Qué pena, Lynx.

Anónimo dijo...

Sólo lo compraré si me cuenta el final del Código Davinci

Vince dijo...

Oiga, Lynx ¿Sabe si va a salir alguno sobre como hablar de las películas que uno no ha visto? A mí no es que me haga falta, claro, pero tengo un amigo que...

japa dijo...

Y el imprescindible manual para presumir de ligues que por supuesto no has logrado. Un best seller que está esperando que alguien lo escriba (o que presuma de haberlo leído aunque no exista)