martes, 14 de agosto de 2007

Lectores de playa

Algunas personas, no muchas, toman el sol tranquilo del atardecer con un libro abierto entre las manos. Me gusta caminar por la la playa entonces, a contraluz, curioseando furtivamente tapas, títulos y autores. Protegido tras unas gafas oscuras que ocultan la mirada y un iPod que me disfraza de ausente, me dedico a la sociología literaria, mientras trituro kilómetros de arena mojada a buena marcha. Las mujeres lectoras son mayoría. Sólo algunas solitarias se mosquean ante el paseante fisgón; las que están acompañadas, absortas en la lectura, delegan el mosqueo en sus escoltas; los escasos gays literatos confunden las señales. Los jóvenes passan de letras. Mayoría absoluta de novela histórica entre los títulos y portadas que reconozco: juliasnavarro, falcones y zafones, vidales, reinas ocultas... Todo ficción, casi ningún ensayo (un pasatiempo exclusivamente masculino), ni una mísera autoayuda. Un Le Carré y un Forsyth en tipografías de cuerpo 25 son los únicos guiris que logro identificar.

De pronto, un libro raro-raro que reconozco al instante porque acabo de terminarlo: "Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos", la biografía de Philip K. Dick, escrita por Emmanuel Carrère en 1993 y recién publicada en español por Minotauro. Quien parece devorarlo no es un freak; con traje y corbata más se asemejaría a un director de sucursal de Cajasur. Sorpresas te da la playa.

5 comentarios:

TekAlejan-dria dijo...

Excelente escritura la del paseante EGM (escudriñador-glosador-marítimo), que nos invita al comentario. ¿Por qué se curiosea lo que los demás leen? Aparentemente, adivinamos lo que se es en lo que se está leyendo, y deseamos atisbar a través de la cubierta de alguna lectura conocida, algo que nos haga sentirnos cómplices del lector anónimo; pero desengañados encontramos a muchos leyendo lo mismo, o parecido. Y ciertamente, los lectores de best sellers pertenecen a una variedad que no nos interesa demasiado, a no ser que nos dediquemos al negocio de la producción de contenidos y nos detengamos, con atención entomológica, a observar su comportamiento como clientes potenciales. Y, así, reflexionamos sobre la cuestión. ¿Dónde radica el éxito de los títulos deseados por millones a lo largo del planeta? Y pensamos, cuándo tengamos tiempo, haremos la taxonomía de los ínfimos ingredientes del libro-pizza, que aglomerados con la mozarella jugosa del marketing editorial, hacen que gusten a miles. Para quizá, una vez desentrañada la receta, cocinar nosotros mismos un laurel editorial o, mientras nos ponemos a ello, al menos, seguir avizorando las tendencias del mercado lector para venderle más.

Anónimo dijo...

usté lo q es, es un mirón

Blanca dijo...

No, es un león!
Apuesto a que usted es de los que leen hasta 3 ó 4 libros a la vez. ;)

Estoy echando un vistazo a los posts que me perdí en verano y no puedo resistirme a comentar en este. Si hay algo que me guste saber de la gente, es saber qué leen y qué opinan de lo que leen.

Las mañanas en la playa me las pasaba corriendo, ahora para arriba ahora para abajo, tras mi hija, y lo aprovechaba para mirar -descaradamente en mi caso- qué estaban leyendo los demás. Apenas me quedaba tiempo para hacerlo yo... algunas tardes, cuando ella dormía la siesta, conseguía bajar a la playa con un libro. :D

Lynx dijo...

Querida Blanca, me encanta lo de león; a cambio le confesaré que es usted una de las compañías desconocidas que más aprecio.
Fins un altre dia!

Blanca dijo...

:) puestos a confesar y precisamente porque soy anónima para usted me atrevo a decir que me encanta y disfruto visitando su blog. Se lo agradezco de corazón. No deja de maravillarme cada día que alguien desconocido tenga la amabilidad de regalar a eventuales lectores posts como los suyos, excelentes, ocurrentes, amenos, informativos, inteligentes; y que encima se moleste en contestar los comentarios. Este es mi punto de vista.

Sé que no se estila elogiar en exceso el blog en el que se está comentando -debe ser una de esas normas no escritas- pero si me detengo aquí y no digo más, no es por atenerme a esa norma sinó para no incomodarle más.

Por cierto, lo de 'desconocido' en su caso dejó de serlo a la par que me descubrió a Vendell. A los tres días, justo al empezar ese libro, supe quien era usted. :D
Ah, y de paso entendí esos puntos suspensivos en ese post, la foto de 'Rosa María Mateo...' XDDDD, buenísimo.