"Soy viejo, conservo veintiséis dientes, quiero tres comidas al día, dos habitaciones y tiempo para estar solo. Lo demás me importa poco. No logro emocionarme ya con casi nada ni encontrar la emoción depositada en los grandes libros leídos en la juventud... Seguramente la vida es una cosa triste, pero he procurado hacersela agradable a quien tenía al lado."
"Era sábado de Gloria y una de esas raras noches del año en que la animación en las calles es superior a la del día. Tras el ascetismo y silencio de los días anteriores de Semana Santa, en los que incluso se prohibe la circulación rodada, la ciudad renace. Me adentré por el paseo del Borne, a la sombra gótica de Santa María del Mar, y atravesé luego la reluciente Vía Layetana para internarme en los antiquísimos y algo tenebrosos callejones de piedra que llevan a la plaza del Ayuntamiento. Era una cálida noche de primavera y yo deambulaba por las callejuelas invadidas por familias enteras, parejas amarteladas y desocupados de todo pelaje, dejándome llevar por la marea humana y alimentando un punto de melancolía."
Así eran las Semanas Santas en la Barcelona convulsa, aristócrata y pistolera de los años veinte del siglo XX. Las he revivido 90 años después, en las páginas de Una heredera de Barcelona, la primera novela de Sergio Vila-Sanjuán (que no su primer libro). Una deliciosa crónica novelada de 318 páginas en las que Pablo Vilar, el protagonista y narrador, aprovecha las oportunidades que le brinda el relato para ilustrar al lector con valiosas informaciones sobre la sociedad catalana de aquellos años turbulentos: desde la huelga de tranvías y el funcionamiento de redacciones periodísticas y tribunales de justicia, hasta los rituales festivos de la aristocracia de Pedralbes o las peculiaridades del movimiento libertario en la Comunidad del Sol. Con dos tramas paralelas, una cercana, más próxima a la novela negra, y otra de fondo, histórica y necesariamente fatalista; pero sin maniqueismos ideológicos y con aquel alarde de tolerancia racional y un punto romántica que también debió distinguir a nuestros compatriotas más ilustrados, lamentablemente escasos, del primer tercio del siglo XX.
Auténtica novela de periodista, fresca, amable, documentada, construida a partir de papeles y manuscritos familiares del propio autor y, quizás, con ayuda de la hemeroreca online de La Vanguardia. Con sabrosos retratos de personajes de la época, desde el conde de Güell hasta Alfonso XIII.
"Si más libertad individual significa más bienestar; si cuantas más opciones de elección se nos presentan, de mayor libertad disfrutamos... entonces ... a más posibilidades de elegir, obtendremos un mayor bienestar".
El psicólogo Barry Schwartz, uno de los precursores de la psicoeconomía, demuestra que eso es empíricamente falso. Es lo que él llama "la paradoja de la elección" y la tiranía de la abundancia. Se puede aplicar al marketing, a las relaciones humanas, a las desigualdades sociales o a la búsqueda de la felicidad.
Demasiadas opciones abiertas conducen a la frustración y la parálisis. Quizás ha llegado el momento de regresar a una nueva simplicidad.
Podemos escucharle, con subtitulos al español, en el resumen de esta divertida conferencia TED, 20 minutos, pronunciada en el verano de 2005:
O verlo aquí, con un discurso más elaborado, ante una audiencia compuesta por empleados de Google, en abril de 2006 >>
Estamos en la Semana Mundial del Cerebro, que lo sepas. Para ponerte en situación, aquí puedes ver –y leer– cómo trabajan seis autoridades mundiales en la materia: Josep Ledoux, Helen Fisher, Steven Pinker, Ferran Salmurri, Eve Marder y Joe Tsien.
(Recopilación de entrevistas rescatadas de Muy Interesante, realizadas por Gonzalo Casino, María José Casado, Marion Long, José Ángel Martos, María Iriondo y Ángela P. Swafford)
Catedrático de Historia Contemporánea y ex rector de la Universidad del País Vasco, Manuel Montero, colaborador de MUY Historia, bloguero y vasco en el exilio, ha obtenido el Premio de Periodismo EL CORREO 2009 con este artículo, "Los vascos románticos".
" Obra sólo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne en ley universal."
" Obra de tal modo que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin y nunca sólo como un medio."
"Obra como si tu máxima de acción hubiera de convertirse por tu voluntad en ley universal de la naturaleza, como si por medio de tus máximas fueras siempre un legislador en el reino universal de los fines".
El fotógrafo Rómulo B. Sans(Barcelona, 1969) creció en una familia de arquitectos y artistas catalanes, muy influenciado por su abuelo, el pintor surrealista Jaume Sans. Hoy vive y dispara entre Nueva York, La Habana y Barcelona.
Descubrí su trabajo en el suplemento Culturas, de La Vanguardia. Ahora pueden disfrutarlo ustedes, aquí>>
Mark Gungor es una curiosa mezcla de humorista, psiquiatra, cura y consejero matrimonial. Imparte seminarios, da conferencias y sermones, habla por la radio, escribe libros y series de televisión... Su especialidad: las relaciones de pareja entre hombres y mujeres heterosexuales.
Hace un par de años cayó en mis manos este vídeo hilarante grabado en una de sus charletas-espectáculo.
La hermana de mi psiquiatra me lo hace llegar ahora, resumido y subtitulado en español, siempre en aras de la mayor armonía de nuestra mutua asociación sentimental.
Como creo fimemente que no puede hacer daño a terceros, procedo a su difusión pública:
Son los obituarios de Claude Lévi-Strauss. Publicados ambos en el mismo medio de comunicación.
La primera necrológica es de Lucrecio, alias de Gabriel Albiac:
"Tenía 101 años y era el último. De su generación de grandes profesores, de escritores enormes, de hombres arrogantemente superlativos: fue amigo –y guasón crítico– de Jacques Lacan, compartió mesa con André Breton y la tribu surrealista, se sentó en el restringido club de los inmortales que componen la Académie Française, dictó sus cursos en el más alto Olimpo académico, el Collège de France, en donde deslumbró a cuantos tuvimos la rara fortuna de escucharlo, tuvo una vida larga y fastuosa, que hubiera quedado prematuramente quebrada en Buchenwald o en Auschwitz, si no hubiera tenido la prudencia de huir de la Francia petainista menos de un año antes de la aniquilación judía..." [continuar leyendo]
"Desde el mismo instante germinal de la Modernidad, en el siglo de las Luces, Nafta y Settembrini sostienen un pulso interminable en la cumbre de la montaña mágica. A veces, parece que se va a imponer Settembrini. Entonces el "nosotros" cede paso al "yo"; el espíritu nacional, a los valores universales; la costumbre, a la razón; y las emociones, al intelecto. Pero pronto cambian las tornas y es Nafta quien humilla la muñeca de su oponente, empujándola con fuerza contra el tablero. En ese momento la cultura se desvanece en su plural imposible; retorna la comunidad a ocupar el sillón del gran inquisidor; y salen de sus guaridas los románticos con sus particularismos gregarios, su culto pagano al Volksgeist y su glorificación de cuanto suene a "popular". Así, hasta que en la cumbre el brazo de Settembrini comience a recuperar de nuevo la vertical y en la planicie dé inicio un nuevo ciclo..." [continuar leyendo]
Ambos –radicales, apasionados, parciales, complementarios, excelentes... –, en Libertad Digital.
La exposición analiza la importancia que tuvo el Colegio como eslabón de la cadena que permitió que las ideas y reformas pedagógicas modernas iniciadas en España a finales del siglo XIX y que culminaron durante la II República, hayan llegado –a través de la Institución Libre de Enseñanza, del Instituto Escuela y del propio Colegio– hasta el momento actual.
La exposición analiza la historia del Colegio desde sus orígenes en 1940, hasta principios de los años 70, cuando el Estudio inicia la etapa de consolidación en su nueva sede de Aravaca. El relato expositivo analiza en detalle las líneas maestras y la vigencia de un método pedagógico que, basado en muchas de las innovaciones educativas de la Institución Libre de Enseñanza y del Instituto Escuela, el Colegio hizo suyo, a lo largo de más de medio siglo, desarrollándolo y adaptándolo a las complejas realidades del momento. Y narra la historia del centro a través de la vida de sus fundadoras –Jimena Menéndez Pidal, Ángeles Gasset y Carmen García del Diestro–, sobre el fondo de la difícil posguerra en que fue fundado, y con la España franquista como paisaje, frente a cuyo modelo autoritario de enseñanza, el Estudio representó una de las pocas alternativas reales.
Informal entrevista veraniega, ya se sabe, en El Mundo a Leire Pajín, la Secretaria de Organización del Partido Socialista Obrero Español. Puede que nadie se lo crea, pero es cierto: esta señora va a cumplir 33 años.
Como dice Pepe García Domínguez, una audaz mezcla de "maniqueísmo atroz, obscena incultura y gozosa ausencia de sentido del ridículo".
Físico teórico y matemático. Inglés norteamericanizado, 85 años: Freeman Dyson.
Hasta hace poco era un sabio de la talla de Richard Feynmann, por su su claridad interpretativa y su capacidad de penetración científica.
Pero desde que hace un par de años empezara a mostrar sus dudas razonadas sobre el calentamiento global y el cambio climático, se ha convertido en un «imbécil pretencioso», «estercolero de desinformación», «científico loco».
Tercera Cultura ha traducido al español la interesante entrevista que le acaba de hacer Michael D. Lemonick –escritor y corresponsal de ciencia de la revista Time– para Yale Environment 360, la web de análisis y opinión de la Universidad de Yale.
Entrevistado y periodista se respetan mutuamente. Y ambos saben de lo que hablan. Se trata, por tanto, de una auténtica conversación. No de una crucifixión.
Tras su porte impresionante de hidalgo grandón, dignos modales castellanos e irónica risotada de pistolero mariachi, se ocultaba un hombre dulce y cariñoso, "uno de los más libres que he conocido", en palabras de José Luis Cano.
Luis Moret Arbex, pintor y amigo, murió el jueves a los 80 años en su vieja masía de La Riera de Gaià, muy cerca de Altafulla (Tarragona). Allí le conocí hace un par de años, y allí empezamos a forjar una amistad que no ha tenido tiempo de desarrollarse.
Madrileño de nacimiento, un buen día se enroló en un mercante y ya no pisó tierra hasta llegar a México, donde conquistó el corazón de Montse Masdefiol, la primera y única catalano-azteca del planeta. El marino español quemó sus naves y decidió quedarse. Jóvenes y salvajes, quizás ellos ya supieron entonces que iban a ser inseparables. Corrieron aventuras, pasaron privaciones, hicieron amigos, lucharon y se amaron. Vivieron la vida.
Luis se hizo pintor en Tijuana, donde descubrió el expresionismo abstracto norteamericano y los grandes formatos. Directo y espontáneo, siempre reivindicó, no obstante, el carácter racional de su trabajo. Expuso en Nueva York y en 1968 decidió regresar a España. En la Tarragona de los años setenta, en Aleixar, las delicadas fronteras entre el arte y la vida carecían todavía de la seca rotundidad de hoy. Moret participó allí en la fundación del Grup 7, junto a artistas como Gonzalo Lindín, Ramon Ferran, Pascual Fort, Mariano Rubio, Alfonso Parra y Jordi Secall, casi todos comprometidos y vinculados al PSUC. Tras otro inquieto paréntesis mexicano de ocho años, en 1994 Luis y Montse se intalaron definitivamente en Cataluña. Su última exposición, Hexágono, tuvo lugar en el Antiguo Ayuntamiento de Tarragona, en enero de 2007.
Casi todos sus amigos –"al margen de su pintura, el verdadero tesoro de Luis era su profundo sentido de la amistad", apuntaba Francesc de Carreras en las palabras fúnebres– le despedimos ayer frente al Mediterráneo, en una tarde azul, soleada y triste. Allí descansa en paz.
No hagan como yo. Decidí comprar las memorias amorosas de Luis Racionero por dos razones que luego se demostraron equivocadas: por el título, que me pareció agudo, jocoso e inteligente; y porque cierta noche de insomnio me topé con su autor en una televisión de madrugada, departiendo a calzón quitado con Fernando Sánchez Dragó. Promocionaban el libro, claro. La conversación entre aquellos dos rijosos compinches –hablaban de mujeres, por supuesto– me resultó tan políticamente incorrecta, tan irresistiblemente anacrónica, y divertida, tan antediluviana, que acabé por incluirlo en mi equipaje con la excusa de 'una lectura ligera pero inteligente para estas vacaciones', algo con lo que atenuar la presumible pesadez de la autobiografía de H. G. Wells o el thriller histórico de Christian von Ditfurth.
Craso error. Una cosa es dejarse llevar por la entretenida conversación de dos cantamañanas misóginos disfrazados de maestros budistas, y otra, bien distinta, enfrentarse a la lectura de esta especie de crónica sentimental timorata y de encargo, escrita apresuradamente y de mala gana, repetitiva, cargada de chascarrillos, topicazos y lugares comunes.
El libro se divide en dos partes: en la primera ('La Teoría'), salpicada de manidas disquisiciones sociopolíticas sobre la-España-que-pasó-de-la-dictadura-a-la democracia, aspira a descifrar, ni más ni menos, "el arte supremo de la naturaleza femenina" para conquistar y utilizar a los hombres. La casuística utilizada para tan ambiciosa generalización se extrae, por supuesto, del pobrecico Racionero y sus seis desastrosas relaciones. Lo más divertido: la propia perplejidad del autor al verse abandonado, una y otra vez. Su Gran Excusa: aquellas madres de su época –de todas las épocas– que no enseñaron a sus varoncitos a llevar una casa como dios manda.
La segunda parte –'La Práctica'– repasa, cual diario adolescente, su inventario de conquistas y fracasos sentimentales. Y quien espere morbo –¡yo, al comprar el libro!– que se despida. No salen aquí Elena Ochoa, ni María Vidaurreta, ni María José Ragué, ni... Tan sólo A., B., C., D., E. y F. Y muchas páginas de relleno para contar, una y otra vez, la misma historia: la del galán inmaduro y más bien pesado que trata de conquistar y seducir a toda mujer que se le pone a tiro, pero que parece incapaz de mantener una relación adulta –entre iguales– con ninguna de ellas.
Divertido a veces, por patético. Lamentable, casi siempre. Apenas tolerable cuando se refiere, con distancia y sin dramatismo, al dolor narcisista de la ruptura. Y es que este gran diletante que es Racionero –'Sólo te interesa levantarte tarde y leer', le reprochará una de sus "amadas"–, con seis iniciales-muescas en la culata de su romántico revolver, todavía no se ha enterado del ABC de la relación amorosa.
No hagan como yo: si desean alguna sugerencia de lectura para las vacaciones, vean estas recomendaciones>>
José Ángel Martos, periodista, le entrevista en el Muy Interesante de julio. En ráfagas cortas:
–¿La famosa España de las tres culturas –cristiana, musulmana, judía– conviviendo en armonía… Existió?
– Era forzada. En algún momento ocurrió –Alfonso VI, Abderramán III... –, pero por poco tiempo.
– ¿Isabel la Católica está sobredimensionada?
– No fue generosa con la Beltraneja y el franquismo la ensalzó en su favor argumentando que la situación de España era tan desastrosa –que no lo era– cuando ella tomó el poder en 1479, como cuando Franco ganó la guerra, que sí lo era, pero por la propia contienda, ya que los 30 primeros años del siglo XX habían sido de gran desarrollo.
– ¿El héroe catalán de la Guerra de Sucesión, Rafael de Casanova, era independentista?
– No, claro que no. Hay un texto en el que dice “aquí estamos para defender España”. Él defendía la España austracista, los valores de mosaico que tenía y que funcionaban.
–¿Su personaje favorito?
– Berenguela de Barcelona, hija de Ramon Berenguer III y su tercera mujer, Dulce de Provenza. Salió de Barcelona para casarse con Alfonso VII, emperador de Hispania, y educó a su marido y su corte en los valores de la cultura provenzal trovadoresca. Articuló la unión entre su marido y su hermano con una razón para ello: la conquista de Almería. Fue mecenas literaria y guardiana de la memoria del Cid, suegro de su padre.
–¿Un héroe desgraciado?
Alejandro Malaspina, un español dolido. Si el país lo hubiera apoyado, sería un personaje de la talla de Humboldt y muchos nombres de la botánica serían españoles. Era muy ingenuo: tras su viaje, hizo un informe sobre la situación política de América Latina y le metieron en prisión. Si le hubieran hecho caso, quizá se habrían evitado las independencias y toda la decadencia que conllevaron.
–¿Un momento crucial?
–Cuando Carlos III no toma decisiones radicales necesarias para el gobierno y lo deja en manos de Carlos IV y Godoy, con una España compungida que acabará en la Guerra de la Independencia.
–¿Batalla decisiva?
–La de Muret (1213) en Francia, perdida por la Corona de Aragón, que obligó a estaa proyectarse hacia el sur, hacia Valencia, que era un objetivocastellano-leonés.
Toda una nueva forma de ver (y contar) la Historia de este país. Con un relato que cautiva, siempre basado en el factor humano.
Los alumnos de Robert Proctor, 55 años, están acostumbrados a exámenes sorpresa imposibles de preparar, ya que incluyen preguntas inesperadas... y ajenas a la materia: “¿Qué edad tiene la Tierra?”, “¿Cuántos millones hay en un billón?”, “¿Estás convencido de que los humanos comparten un ancestro común con los simios?”. Y es que a este historiador de la Ciencia de la Universidad de Stanford le apasiona evaluar no sólo lo que saben sus estudiantes sino, sobre todo, lo que ignoran. Quizá por eso imparte cursos tan peculiares como 'El cambiante concepto de raza' o 'El tabaco y la salud en la historia mundial'. Obsesionado por lo que él llama “la última fantasía del diletante”, Proctor pone en tela de juicio las falsas creencias consolidadas por la poderosa maquinaria global de la desinformación de masas.
Su especialidad es la agnotología, una nueva disciplina que estudia "lo que no sabemos" y denuncia a los responsables de esta "nueva política de la ignorancia".
Michael Abrams ha charlado con él, a fondo, en el MUY INTERESANTE de junio. Se puede leer la entrevista completa aquí>>
(Isaac Hernández lo fotografió para MUY en su casa de Stanford)